Un modelo de ciudad

Operarios municipales finalizan obras de remodelación

La próxima vez que pasen unos días en otra ciudad, fíjense en el aspecto de sus calles. Si se mueven por distintas áreas, particularmente por distintos barrios, verán que en cada zona hay distintos tipos de acerado y de mobiliario urbano. Además, suele coincidir que en la zona centro se concentran unos acabados más lujosos mientras que en los barrios los materiales suelen tener menor calidad.

En Fuengirola ocurre todo lo contrario. Una de las normas que el equipo de gobierno observa en todas las remodelaciones consiste en aplicar una estética unificada. Conforme se renuevan las calles, se instalan solerías similares a las del resto del municipio. Y lo mismo ocurre con papeleras, bancos, farolas y el resto de elementos urbanos. Como el Ayuntamiento ha acometido muchas obras de mejora a lo largo de estos años, el resultado estético es particularmente llamativo y agradable. Muchos vecinos lo notan y es uno de los aspectos que más resaltan nuestros visitantes.

Pero detrás de los trabajos que acomete el Ayuntamiento hay otros aspectos que no se ven pero que se dejan notar cuando llega el momento. Hablamos de las infraestructuras soterradas. Antiguamente Fuengirola se anegaba "en cuanto caían cuatro gotas", utilizando una expresión coloquial. Eso se debía a que las aguas pluviales y fecales se evacuaban por una única tubería, que encima se había quedado pequeña para el aumento de población y que se saturaba rápidamente. Por ello las obras incluyen la instalación de redes separativas de mayor capacidad. Por eso hoy, salvo que se produzcan lluvias torrenciales, ya no se registran inundaciones, algo que en cambio sigue ocurriendo en municipios vecinos.